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Presos sacados de la cárcel de Dolores por fuerzas revolucionarias que respondían a Mitre

Federico Sabalette
Federico Sabalette
8 Minutos de lectura

por P.G. Sabalette

 

Un viejo expediente judicial que descansa en una ignota caja de un archivo de Dolores, nos permitió conocer que en el año 1874 en el marco de la revolución que encabezara el general Bartolomé Mitre, un grupo de presos de la cárcel de Dolores fueron excarcelados por las tropas revolucionarias.

Este movimiento revolucionario había surgido a consecuencia de las violentas luchas electorales entre los partidos Nacionalista y Autonomista.

El desconocimiento por parte de Bartolomé Mitre del resultado de la elección presidencial, en la que se había impuesto la fórmula autonomista Nicolás Avellaneda- Mariano Acosta, lo llevó a tomar la decisión de impedir la asunción del nuevo presidente, levantándose en armas.

En septiembre de 1874 se sublevaba la cañonera Paraná, al mando del Coronel de Marina Erasmo Obligado; el General Ignacio Rivas con la División Sur en la provincia de Buenos Aires; y el General José Miguel Arredondo en Villa Mercedes.

El presidente Domingo F. Sarmiento resolvió combatir la revolución con tres agrupaciones del Ejército Nacional, una al mando del Coronel Luis María Campos, otra al mando del Coronel Julio Campos, ambas en la provincia de Buenos Aires, y la tercera al mando del Coronel Julio Argentino Roca.

En la provincia de Buenos Aires, el General Rivas de las fuerzas revolucionarias llegó con sus tropas a Médanos, luego de una serie de marchas iniciadas en Tapalqué.

En noviembre, el General Bartolomé Mitre, que venía del Uruguay con 500 hombres, se reunió con el General Rivas en Médanos y al día siguiente marchó al oeste con el denominado “Ejército Constitucional”.

El 24 de noviembre, el Teniente Coronel José Inocencio Arias al llegar a “La Verde” se enteró de que la masa del ejército de Mitre se aproximaba, por lo que resolvió fortificarse en el casco de la estancia del mismo nombre para resistir su ataque.

El ejército de Mitre contaba con 5.500 hombres, sin artillería y pobremente armados, mientras que los efectivos de Arias eran 550 infantes armados con Rémington y 350 jinetes con carabinas y abundante munición.
Los revolucionarios después de tres horas de ataque debieron retirarse con cuantiosas pérdidas, ante la imposibilidad de tomar la posición de Arias, sufriendo importantes deserciones.

El 2 diciembre Mitre se rindió con los restos de su ejército, al Teniente Coronel Arias. Este hecho marcó el fin de la Revolución de 1874.

 

La fuga de los presos

El expediente nº 10 del Departamento Judicial del Sud tramitó ante el Juez Dn. Manuel Irigoyen, siendo secretario el Escribano Benjamín González, y está caratulado como “Criminal contra Mariano Fernández y Enrique Justo por la excarcelación de los presos en octubre del presente año”.

Las actuaciones fueron iniciadas en noviembre de 1874 luego de que un vocal de la Sala Criminal de Buenos Aires se dirigiera en contestación a una nota que había remitido el Dr. Irigoyen, donde éste daba cuenta que “los individuos Mariano Fernández y Enrique Justo, que comandaban fuerzas rebeldes, sacaron de la Cárcel del Departamento…” una cantidad de presos, requiriéndosele en consecuencia al Juez que procediera a “instruir el correspondiente sumario, para constatar legalmente el hecho de la extracción de los presos por los individuos que indica…, procediendo contra ellos y demás que resulten cómplices, con arreglo a derecho”.

Inmediatamente el Dr. Irigoyen inició las actuaciones y citó a declarar al Alcaide de la cárcel y a todas las personas “sabedoras del hecho”, determinando en la resolución, que luego de las declaraciones se debían librar las “ordenes necesarias para la prisión y remisión bajo segura custodia a la Cárcel de esta ciudad, a los que resulten culpables…”.

Quien primero prestó declaración en el expediente fue Luciano Fernández, el Alcaide de la Cárcel, quien dijo que el 12 de octubre de ese año “sintió llegar un tropel de gente en gran algarabía, dando vivas a Mitre, situándose frente al Juzgado; que de allí se desprendió un grupo de hombres situándose ante la puerta de la Cárcel (hasta el año 1877 estaba ubicada en la calle San Martín, a unos 50 metros de la Plaza principal), comandado por el oficial Pedro Vera, que este se bajó con dos ó tres de sus soldados y cambió el centinela que tenía en la puerta…”, poniéndolo junto con él en arresto. Que poco después volvió el llamado Mariano Fernández y los repusieron, diciéndoles que se llevarían a unos presos, a lo que entonces accedió por no tener gente para resistir, no sin antes pedirle al rebelde que lo dejara avisar la Juzgado.

Contó el Alcaide, que esa persona había ingresado a la cárcel y había dicho que se iba a “llevar a un viejo”, pero como otros presos se lo pedían llevaría a algunas personas más. Que al día siguiente regresó y se llevó a otros, y que el día 30 llegó el oficial Enrique Justo y se llevó a doce más, “entre extranjeros e hijos del País”, que en definitiva sólo habían quedado veinte presos que habían sido los que no quisieron salir.

Luego declaró Andrés Aurelio, un vecino que vivía frente a la cárcel, quien ratificó la declaración del anterior, manifestando haber visto cuando se llevaban como a veinte presos en un carro, custodiados por varios soldados.

Luego declaró Dn. Tomás Quintana, que dijo que “el Comandante Fernández de las fuerzas revolucionarias, había excarcelado a varios presos…” pero que desconocía el número de éstos.

En marzo del año 1875 el Juez libró exhorto a Jueces de primera Instancia en lo Criminal de los departamentos del Norte, Centro y de la Capital, “acompañando la filiación de los reos Mariano Fernández y Enrique Justo…, para que se impartan las ordenes necesarias… para su captura y remisión…, bajo segura custodia a la cárcel pública de esta ciudad”, ordenando también hacer una nómina de “los presos que evadieron”.

De este listado, que es el final del expediente, surgen algunos datos interesantes, como que el Comandante Fernández era natural del “Partido del Vecino” (hoy Gral. Guido; que Enrique Justo comandaba una denominada “Legión Italiana”; que de los cuarenta y ocho presos evadidos, treinta y nueve estaban “en Tramitación” (procesados), y nueve “Rematados” (condenados).

De los presos, uno era natural de Dolores (preso por heridas); 1 del Ajó; 8 de Azul; 1 de Arenales; 1 de Balcarce; 1 de Baradero; 5 de Chascomús; 2 de Lobería; 2 de Mar Chiquita, 1 de Necochea; 1 de Quilmes; 1 de Rauch; 3 de Tandil; 2 de Tres Arroyos; 3 españoles, 4 franceses, 5 italianos; 2 uruguayos y 2 paraguayos.

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