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Política, Economía y Deporte

Federico Sabalette
Federico Sabalette
6 Minutos de lectura

Por el Dr. Héctor Ulises Napolitano

 

Quien analiza el título a primera impresión dice ¿qué tiene que ver la política y la economía con el deporte?. Sin embargo, tiene mucho que ver, por aquello que “todo tiene relación con todo”, cosa que es cierta, aunque parezca una frase hecha y de momento, para simplificar algo que es más complejo.

Las políticas de estado en países que han alcanzado no solo un desarrollo económico, sino también humano por ejemplo mejor calidad de vida de sus habitantes, engloba y abarca a todos los aspectos, a saber: salud, educación, empleo, cultura, deporte.

El deporte hace al desarrollo humano en cuanto favorece a la salud física y mental, y en lo cultural a la enseñanza y aprendizaje de valores morales y éticos relacionados a la convivencia, participación y competencia.

El deporte como la cultura son embajadores que representan a un país internacionalmente, y expresan y demuestran el nivel de desarrollo de una sociedad en su conjunto, en materia de preparación, disciplina, educación, además de la destreza y el talento individual de quienes lo practican.

De allí que se diga, aunque en nuestro país no se cumpla, que la salud y la educación, entre otras, deben ser políticas de Estado, cosa que también debe ocurrir con el deporte, pues en él se hallan relacionados ambos aspectos, y es esencial para elevar las condiciones de vida saludable y de inclusión social respecto a los sectores que sufren marginación.

Para que ello suceda, el Estado debe tenerlo como prioridad, cosa que se hace cuando se destina, en primer lugar, presupuesto adecuado para su promoción e incentivo, sin discriminar a ninguna disciplina, y mucho más aún en las que olímpicamente han resultado menos competitivas.

 

El quid de la cuestión no es ocuparse solamente en miras a una próxima olimpíada o competencia internacional, sino de manera permanente en torneos locales y de ligas, facilitando así a los deportistas una preparación y superación constante y continua para alcanzar el más óptimo nivel de competencia.

La política y la economía tienen mucho que ver, pues para tal objetivo se necesitan en principio recursos. Pero también es fundamental la decisión política, por ejemplo, cuando el gobierno de Perón se ocupó del deporte, se lograron importantes lauros a nivel internacional y olímpicos en diferentes disciplinas, básquet, boxeo, maratón, canotaje. Es decir, actividades diferentes al fútbol y al polo, que son en nuestro caso los más competitivos. No obstante la falta de una política de Estado en materia deportiva, por iniciativa privada han surgido y adquirido nivel internacional el tenis, el hockey, el rugby y algunas artes marciales. En atletismo, en este país, depende más de lo individual que de una organización destinada a fomentar y solventar dicho deporte, lo que constituye una falencia.

De allí, los escasos éxitos obtenidos en las olimpíadas y la casi siempre alejada ubicación alcanzada. Difiriendo de los paraolímpicos, donde se han logrado estar en lugares más preeminentes, tal vez por una mayor ocupación y cobertura a nivel de aprendizaje, formación y recursos aplicados a tales fines.

Una vez escuché decir a un periodista deportivo argentino, que la ubicación de los países en los juegos olímpicos reflejaba el nivel de desarrollo de su economía. A lo que yo agregaría y su política de Estado respecto al deporte.

Dicha apreciación la recepté y llegué a la conclusión de que es cierta, pues al mirar la ubicación de los países en las distintas competencias olímpicas que se han disputado, Estados Unidos es el país que lejos más medallas ha obtenido, seguido por Rusia.

En las últimas olimpíadas se refleja el cambio geopolítico que se viene produciendo en el mundo con preeminencia en los primeros puestos de países asiáticos como China y Japón, lo que habla de lo acertado que tuvo dicho periodista con tal reflexión.

Una curiosidad, la mayoría de los países tienen como favoritos deportes relacionados con el contacto y/o desplazamiento físico, en cambio en China el preferido es el tenis de mesa, y el bádminton, donde juegan más las manos y la vista y los reflejos que la fuerza. Sin embargo, desde la época de la revolución, comenzó el deporte en todas sus disciplinas a ser política de Estado, lo que habla de que no solo se trata de desarrollo económico, sino también y fundamentalmente de decisión política.

Se habla mucho de nuestra necesidad de insertarnos en el mundo y solo se lo hace mirando lo económico, sin reparar que el deporte, además de los beneficios que trae a la salud física y mental, es un pasaporte y un embajador más para conquistar prestigio y reconocimiento internacional.

“El único objetivo para los argentinos es ganar campeonatos mundiales de fútbol, cometiéndose el error de no advertir que el gran torneo ecuménico en lo deportivo son los juegos olímpicos”.

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