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“Cabito e’ Vela”

Federico Sabalette
Federico Sabalette
4 Minutos de lectura

Siempre creí que la denominación de “Cabito e’ Vela” pertenecía a un habitante habitual de cuanto velorio se efectuara en Dolores. Sin embargo, esa denominación reflejaba a un ser con cierta discapacidad que se había ganado ese mote o alias, puesto que a la hora de llorar siempre se anotaba primero; aunque la finalidad pasase por tomar algún brebaje en la sala mortuoria, práctica por otra parte muy común en otras épocas.

Nacido en el año 1901 hijo de Jorge y María, analfabeto y sin ocupación conocida, “Cabito e’ Vela” habitaba una precaria vivienda de la calle Olmos y San Luis. Siendo muy joven la crónica periodística ya lo destacaba como nota, aunque en policiales.

Podemos situar al sujeto en su curriculum delictivo a partir del año 1918, fecha en la cual tiene su primera escaramuza con la justicia. Tuvo que declarar ante el Juez de Paz como autor de un hurto en nuestra ciudad.

El alias de “Cabito e’ Vela” lo pintaba de cuerpo entero. De larga estructura física, chupado y chorreante, y quién al parecer lo de quedarse con lo ajeno lo convertían en enfermo crónico.

A raíz de las numerosas entradas a la policía aparecía en los registros de la división Investigaciones de la ciudad de La Plata bajo el prontuario Nº 35.899.

En el año 1918 por hurto fue absuelto de culpa y cargo. Un año después junto a Francisco López, compañero de fechorías, también se los sobreseyó provisoriamente por otro hurto a Justo Barroca. Meses después capitaneando otros sujetos se alzó con dos escopetas y variados artículos de comestibles que importaban la suma de 80 pesos de un puesto de campo propiedad de Eduardo Foguet, en el cuartel 12 del Partido de Dolores.

Puesto a buen resguardo, “Cabito e’ Vela” fue condenado a sufrir un arresto de tres meses. En todos los casos la autoridad de aplicación era la figura del Juez de Paz.

En el año 1922 el juez Medina nuevamente lo puso en prisión por otro ilícito y por 5 meses y medio.

En todos los casos era incriminado por robo o hurto.

Francisco Vicente Giménez, tal su verdadero nombre, cuando contaba con 8 años de edad había recibido en el lado derecho de la región frontal un tremendo golpe, que le produjo la fractura del hueso y un prominente hundimiento del lugar, además de una visible cicatriz.

Poco tiempo duró en libertad ya que el 22 de octubre de 1923 fue denunciado cuando intentaba cometer un acto ilícito en la persona de una niña de tan solo 10 años. La carátula expresaba “Giménez Vicente, alias Cabito e’ Vela, tentativa de violación”, siendo condenando a la pena de siete años de prisión, sentencia que fue apelada a la Suprema Corte de Justicia, que modificando la calificación lo condenó a cumplir la pena de dos años de prisión por el delito de “ultraje al pudor”.

El tres de enero del año 1925 le fue concedida la libertad condicional.

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