Ad image

Progreso y Bienestar

Federico Sabalette
Federico Sabalette
5 Minutos de lectura

Por el Dr. Héctor Ulises Napolitano

 

Si bien a primera vista ambos conceptos parecieran complementarse, pues el progreso traería siempre bienestar, en verdad no es así.

El progreso implica avance, adelanto, en cambio el bienestar como su nombre lo indica (bien estar) es estar bien, y en términos de vida, vivir con cierta comodidad u holgura, es decir sin estrechez ni carencias básicas.

El mundo ha progresado científica y tecnológicamente, sin embargo, en cuanto al bienestar ha retrocedido, pues los que lo gozan son una minoría con relación a la mayoría que en muchos casos ni siquiera vive dignamente ni satisface necesidades básicas como alimentarse, educarse y tener acceso a la salud y a veces ni al trabajo.

Las migraciones de los países pobres a los ricos lo demuestran, ya que su causa principal es la hambruna.

Tampoco el acceso al progreso científico y tecnológico es equitativo e igualitario, pues hay países desarrollados que se benefician de tales avances y otros subdesarrollados que no tienen la capacidad económica para incorporarlos, salvo importándolo a un altísimo costo o resignarse al atraso.

Si en Argentina solamente hay una gran franja social que están excluidos del uso de internet, es de imaginar en el mundo lo que sucede en tal sentido.

Incluso el progreso como desarrollo económico (crecimiento del PBI, superávit fiscal y comercial, aún con aumento en la tasa de ocupación), garantiza el bienestar, si existe una injusta distribución del ingreso.

Cuántas veces en este país y en otros en situaciones similares han experimentado progreso las variables mencionadas, sin que ello detenga el crecimiento de la pobreza y la indigencia.

Lo que habla que el progreso aún como sinónimo de desarrollo es una palabra que se ha quedado en el tiempo en que era garantía de bienestar.

Hoy lo que prepondera en el mundo son los bajos salarios y asalariados excluidos del sistema por la tecnología.

Se puede decir que “el avance del progreso ha producido un retroceso en el bienestar”.

Antes cuando la palabra progreso estaba en boga para significar desarrollo y hasta esplendor, se aludía al capital estrictamente económico, hoy, en cambio, se pone más énfasis en el capital como recurso humano, porque es el bienestar el que se encuentra en déficit.

En la actualidad, cuando hablamos de progreso nos referimos a inversiones, bienes, servicios, obras, y con respecto al bienestar de nivel y calidad de vida de la población.

Algunos pueden decir que el progreso trae calidad de vida. Por ejemplo hacer asfalto, cloacas, extensión de la red de agua potable, gas, etc. Cosa que es parcialmente cierta. Pero el bienestar se crea con dignos salarios, oportunidades de acceso a la vivienda propia, a la salud, la educación, cosas que se pueden no tener contando con los servicios antes mencionados.

Otra reflexión al paso que me surge “del progreso se vanaglorian los gobiernos, del bienestar que les prometen y no llega se queja el pueblo”.

El acceso a la salud es muy caro, aún en los países desarrollados, lo mismo a la vivienda donde la mayoría alquila. Los bajos salarios y la desocupación son ya casi una tendencia en gran parte del mundo, y la educación de hecho se ha privatizado, siendo arancelada y costosa.

¿Eso es bienestar, calidad de vida, desarrollo humano?.

¿El progreso que tanto se quiere, muchas veces no suele contaminar el medio ambiente, muriendo intoxicada en su nombre gente?.

Conclusión, “el progreso se construye invirtiendo dinero, el bienestar con trabajo digno y justos ingresos”.

“El progreso son logros preponderantemente materiales. El bienestar incluye además la salud física y mental y las satisfacciones morales y espirituales”.

“La robótica en materia de progreso es un gran adelanto, pero atenta contra el bienestar de muchísimos obreros que por causa de ella se quedan sin trabajo”.

Compartir Articulo
Deja un comentario
error: Si desea compartir esta nota utilice los íconos que aparecen en la página. Muchas Gracias. Copyright © www.compromisodiario.com.ar