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Dolores en los años 50: así lo recordaba Ramón “Bicho” Pérez

Federico Sabalette
16 Minutos de lectura
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Ayer fue el “Día del Periodista” y por eso queremos homenajear a Ramón “Bicho” Pérez, recordando al entrañable amigo que con su sapiencia profesional ayudó a forjar el camino editorial de “Diario Compromiso”, desde la sencillez y humildad que lo caracterizaba siempre sosteniendo: “no soy periodista, sino un simple escriba asalariado”, siendo sin dudas uno de los máximos exponentes de esta profesión en Dolores.

Y para hacerlo decidimos publicar (resumida) una entrevista realizada hace 30 años sobre “el Dolores de la década del 50”, que registrada en video y nunca publicada, fue realizada para un Proyecto de la Televisión local sobre personajes e historias de Dolores, Programa que nunca se logró concretar y cuyo material pudimos recientemente rescatar y trascribir como homenaje al dolorense que supo llevar el lenguaje común y coloquial del barrio a las páginas de nuestro Diario.

“Bicho” Pérez decía por entonces: “la diversión nocturna en los años 50 mostraba mucha actividad, era un Dolores con mucha vida, se vivía más de noche que de día y esto se prolongó por mucho tiempo, lamentablemente la crisis económica las ha terminado. Yo puedo hablar del año 52 para acá, Dolores tenía sus lugares de esparcimiento de diversión nocturna, siempre divididas sus clases sociales. Los Clubes, tres o cuatro, Defensa, Independiente, Sarmiento y Los XXV, eran los clubes de barrio que realizaban espectáculos cada 15 días. Las Confiterías céntricas en ese momento eran tres. La ‘Cafetería de Denota’, ‘La Armonía’ y ‘La Ideal’, esta última la que más sobrevivió. Y lo que seguramente les llamará la atención, los días de semana cerraban a las 12 de la noche”.

 

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  • – ¿Y después de esa hora qué pasaba?

Después la noche se continuaba en los Boliches, algunos muy conocidos, muy famosos. Estaba el “Rancho de la Cambicha”, el “Patio 9 de Julio”, “El Prado Español”, este último funcionando en determinada época porque era al aire libre y lo hacía según la posibilidad que le daba el clima.

 

  • ¿El Prado Español era sin dudas uno de los más famosos?

Si, estaba en lo que es hoy la Plaza Moreno, donde aún se puede apreciar una de las glorietas que tenía, la otra fue demolida cuando se hizo la Plaza. Allí fui a bailar de chico, allí conocí a los mejores bailarines de Tango que tuvo Dolores, Lucero, Humberto Cardinali, González, Tarico, todos muy famosos por su habilidad en el baile. También había chicas muy buenas bailarinas para acompañarlos.

 

  • ¿Un lugar para todo público?

No tanto, para muchos era sumamente riesgoso, era medio marginado por el núcleo social que concurría. Pero era lo mismo en otros de los habituales lugares donde podíamos escaparnos para ver un poco de esa noche de Dolores.

 

  • ¿Qué nos puede contar de la noche de esos tiempos?

Las barras, esas que ahora llaman patotas, que se reunían o armaban por situación geográfica, eran del barrio. La nuestra era como de hermanos, todos juntos, en el partido de fútbol, el baile, si había que pelear, peleábamos juntos. Si había un baile y no había plata, siempre alguno ayudaba al necesitado.

 

  • ¿Qué figuras o personajes, qué música recuerda?

Los Bailes se armaban con media hora de Tango y media hora de lo que se llamaba Música Característica, pasaban por el escenario las mejores figuras, los mejores valores del orden nacional. No creo que haya estado ausente nadie de esos famosos. Figuras en el orden local recuerdo el “Cuarteto del Maestro Aristóbulo Gómez”, a quien yo veía desde muy chico en las Tertulias del Sarmiento cuando todavía no existía el actual gimnasio. De sus cantores recuerdo a Néstor Ramos, otro era “Chichín” Alberti, quien después cantó con la Orquesta Galeri de Maipú. Hubo muchos Conjuntos famosos en Dolores. Y en cuanto a bailarines, ya te nombré algunos que han marcado el máximo esplendor del Tango bailado en Dolores.

 

  • ¿Cómo era esa salida a bailar?

Empezaba en la tarde del sábado con la elección de las pilchas, camisita, corbata, zapatos negros, medias blancas, y después de cenar rumbeábamos hacia el Baile, que

empezaba a las diez o a las doce y duraba hasta las cuatro de la mañana.

 

  • ¿Y después…?

Estaba la vuelta. A las cuatro también bajaban las cortinas otros lugares de diversión, no había prórroga en el horario, entonces había que buscar la casa de un amigo, o en épocas de verano la plaza para alguna reunión de última hora si se conseguía algo… ja, ja, ja. Yo no fui muy afortunado, no tenía ni versos ni labia.

 

  • ¿Qué temas tenían esas charlas de amigos, cómo eran?

Más o menos similares a las actuales. Los temas principales eran el fútbol y el automovilismo, a algunos les gustaban las carreras de caballo, muy poquito de charlas políticas. Yo observo que hoy el tema político se lo ha traído a todos los lugares donde se hace una reunión de amigos. Es prácticamente inevitable no caer en el tema político. Las mujeres también eran tema tratado por todos los jóvenes de aquellos tiempos.

 

  • ¿No había televisión, qué se escuchaba en las radios?

El Tango, la buena música era el Tango, era tema de todos los famosos Programas Radiales. Nos reuníamos para escuchar la programación de las 8,30 de la noche de las radios nacionales, el “Glostora Tango Club” por ejemplo.

 

  • ¿Cómo era el comercio?

En ese tiempo se caracterizaba fundamentalmente porque Dolores era el centro de toda la región. Acá había dos Tiendas muy grandes, “Los Gallegos” y “Tienda Gómez”, a donde venía todo el mundo. Estaban también los grandes Almacenes, Cereseto, Bernardo Miguel, Etchecopar, en la Estación Spineto, había muchas más.

 

  • ¿Algún negocio relacionado con la noche dolorense?

Yo te voy a recordar un lugar de Dolores, que para mí fue distinto a todos, “El Comercial”, un lugar muy especial. Ahí conocí personajes de la noche de Dolores, Colmán, Repeto, Guerbi, burreros hasta la médula. El Bar “El Comercial” estaba en calle Buenos Aires, era un lugar largo, unos 40 metros de la puerta hasta donde estaba la barra, que tenía pegado en la pared fotos chicas de carreras de caballos. Tangueros, billaristas concurrían, allí una noche, mi viejo amigo Etchart, hizo 500 carambolas consecutivas, una cosa que no es común ni creo que se haya repetido en la historia. Era una cosa excepcional para la época, así lo dijo el Maestro Honorio Sicardi jugando al billar.

 

  • ¿Y la tarde, cómo era?

Era reunión de amigos. Cuando llegué a conocer la calle de Dolores era estudiante secundario, la reunión era en casa de compañeros de estudio, hacíamos como que estudiábamos y nos preparábamos para el fin de semana, para la salida. Era una vida chata, el Cine era un buen programa, por ahí teníamos Cine todos los días. Con los pibes del barrio había otras aventuras, porque ya lo he dicho, nuestra barra del barrio después de terminada la actividad escolar agarrar la calle por nuestra cuenta. Ahí había fútbol, los juegos de viejos cowboys, también ir a robar frutos, no porque nos faltara en nuestras casas. Íbamos a la quinta de Fontana en la calle Del Valle, a la quinta de Desimone, donde está hoy la Escuela 15 y donde había unas sandías tentadoras. Ir a robarle peras a los italianos era cosa de todos los días. También había algo original y no conocido por todos. En el predio que hoy es Club Social había un tanque australiano, bien cuidado, al le dábamos el pomposo nombre de “pileta de vidrio”, donde por 50 centavos, de los viejos 50 centavos moneda nacional, podíamos ir a bañarnos toda la tarde.

 

  • ¿Recuerda las funciones de Cine?

Si. En un momento había tres Cines en Dolores, el Gloria, el Parroquial y el Rex (en el edificio del Teatro Unione). El Cine Parroquial manejado por el Padre (Cura) Martín   ofrecía un programa muy similar al Cine Gloria, los domingos con una película de cowboy, un estreno y la serie, que seguía durante dos o tres meses. Tanto en el Cine Gloria como en el Parroquial se exhibían películas de actualidad. Los martes en el Cine Gloria era el día de las tres películas nacionales, por un peso la entrada desde las 2 de la tarde hasta las 8 de la noche en función de corrido.

 

  • ¿Qué personajes tuvo Dolores en esa época?

Firpo era uno de ellos, era de apellido Barbosa, se caracterizaba fundamentalmente porque siempre, todo el año, andaba de sobretodo. Yo recuerdo que iba a dormir a una casa de la calle Del Valle, que era la quinta de Russo, unos italianos ya desaparecidos, allí pernoctaba y después pasaba a la mañana temprano y caminaba hasta el Cementerio, debe haber tenido un delirio místico porque se lo encontraba orando en distintas tumbas o bóvedas, también se lo podía ubicar en alguna hora en la Iglesia. No conozco los antecedentes de Firpo en cuanto a su origen, aparentemente era español, lo recuerdo como personaje de la época.

También recuerdo a “Cleto” Quiroga, que solía aparecer en un parador en la esquina de Buenos Aires y Alem, frente al Cóndor, aparecía con su forma característica de expresarse, era un personaje de la época, un chico que apreciábamos todos, porque conocíamos sus problemas y defectos, y no se permitía que se lo tomara para la farra. Otro personaje era Rosalía, vivía por el Barrio del Estadio, donde también vivía una enanita que solía también recorrer buscando alguna ayuda económica por el centro de la ciudad, que llamativamente tenía un hijo que era enormemente alto y que la acompañaba.

Otro personaje que tal vez valga la pena un recuerdo para Ambru, personaje de pueblo que tenía una forma muy característica de caminar, como los porteños, que caminaban en chanfle, yo lo recuerdo a la salida del Boliche de Celasco y tomar la calle de Buenos Aires caminando como un porteño, además se vestía como porteño, y en algunas veces que se hicieron espectáculos de cantores populares en el Teatro Rex en ese tiempo o en el Teatro Municipal, él era el primer presentador oficial. En una oportunidad presentó un reconocido cantor del Barrio Norte, diciéndole al público “pongan todos atención, negros sucios, muertos de hambre, les canta la voz de “Alambre del Barrio de la Estación”. Yo te aseguro que la papa más chica que caía sobre el escenario era más o menos como un zapallo chico, le tiraron con todo. Esos serían los personajes más típicos, tal vez podría agregar a un cantor, Juan Salamín Pañoca, que marcó toda una época en el canto popular. Tenía mucha voluntad pero le faltaban condiciones para ser cantor. Me queda un personaje, lo llamaban el “Loco Cejas”, todo un personaje de Dolores, uno de esos personajes que no responden a la historia oficial, al cual la situación socioeconómica que le tocó y las vueltas de la vida le produjeron alguna alteración, no molestaba a nadie, pero estaba y era el “Loco” Cejas como cariñosamente lo llamaban.

También estaban los Panchitos Ferreira, que eran seis o siete boxeadores que marcaron toda una época. No podemos dejar de hablar de Roberto Conti, “El Fornido”, que marcó toda una época para el Boxeo, que hizo boxeadores, que organizó espectáculos, un luchador. Estaba Vicentela, víctima de un boxeo no como deporte sino como negocio. Recuerdo a Mariano “El Manisero”, porque en el verano pasaba con el carrito de helados y en el invierno con una locomotora vendiendo maní.

 

  • ¿Del transporte de pasajeros qué recuerda?

A Tarico, que tenía tres colectivos, uno común y dos grandes, uno que se subía por delante y se bajaba por detrás, en una especie de descanso con una puerta. Había que tirar de la campanita cuando querías bajar. Iba desde la Estación, venía por el Centro, pasaba por el Hospital y el Sanatorio.

 

  • Por último, ¿qué personajes recuerda de la época del secundario?

“Tito El Caramelero”, un muy particular griego que llegó junto con Demetrio Elíades, fundador de Habanna, que tuvo más suerte e hizo más fortuna que él. “Tito” fue un griego que marcó a toda la juventud de Dolores durante más de treinta años, era característico encontrado en la puerta de la Escuela (Normal), en la esquina de la Confitería Denota o en la esquina del Correo Viejo, Buenos Aires y Vucetich, como parada durante la vuelta de “La Ronda”. Dolores sentía que tenía propiedad sobre sus personajes, que no los había en otros pueblos, yo lo he podido comprobar, soy un experto caminador del mundo pude comprobar que no existía nada como en Dolores.

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