En contraposición con el relato propagandístico que la Gestión Municipal hizo durante mucho tiempo de “Dolores Ciudad limpia”, después de la Elección de octubre se hizo evidente una situación de abandono o disminución del servicio municipal de limpieza en la ciudad, la realidad muestra que está cada vez más sucia a punto que para algunos se la ve mugrienta.

El proceso de abandonar el poder por parte de la Gestión Etchevarren ha afectado claramente la limpieza de calles y particularmente la recolección de desperdicios o residuos no tradicionales, habiéndose podido constatar de estos últimos casos y como ejemplo, como en calle Yrigoyen luego de permanecer una pila de ramas y basura alrededor de un mes recién ayer a la mañana se procedió a levantarla.

El problema de un barrido adecuado en muchas calles de la ciudad ha sido una constante de la Gestión Etchevarren, situación que en los últimos tiempos claramente se ha incrementado por lo anteriormente apuntado, o también por la falta o insuficiente cantidad de barrenderos o el horario acotado en que trabajan, alejando el servicio del mínimo que los vecinos pretenden ante los aumentos constantes del tributo que pagan para una prestación al menos básica o necesaria.
El slogan oficial Dolores “el mejor lugar para vivir” ha sido solo eso, un mensaje publicitario, el que los dolorenses han escuchado casi risueños con solo comparar lo que ocurría en la calle y con los canastos de residuos, que en algunos casos por días permanecían llenos. Además, los días de lluvia pasaron a ser claves para mostrar esa falta de limpieza, ya que el taponamiento que produce la basura en calles y desagües los hizo por demás evidente.
Y como tantas veces antes lo hemos dicho, lamentable esa inacción o dejadez de las autoridades municipales resulta contagiosa, el vecino al ver que se le exige mantener limpia la vereda, tener canastos para residuos domiciliarios y sacarlos separados en origen, chocaban con un Municipio que en ningún momento cumplía en la forma adecuada con el barrido o la recolección por la paga su tributo.

Sobre el barrido de calles puntualmente los vecinos refieren desconocer si es por insuficiencia de cantidad de barrenderos asignados por el Municipio o por una tarea mal realizada, o por incumplimientos en el horario de trabajo determinado.
La ciudad sucia y que el Municipio no cumpla en tiempo y forma con los servicios esenciales para lo cual cobra tributos es sin duda en parte culpa de todos nosotros, por quejarnos en voz baja o solamente con el vecino. La limpieza, la recolección de residuos y el mantenimiento de las calles nos son una gracia que otorga quien nos gobierna, sino una obligación que nace de la responsabilidad que tienen los funcionarios municipales como contraprestación al servicio por el cual se paga.


